Sus gritos resonaron por toda la casa, en su cuello había algo horrible

¿Qué adolescente no desea con toda el alma poseer un teléfono móvil de última tecnología?, uno con el que puedan tener fácil acceso a las redes sociales, para poder estar en contacto con sus amigos, así como tomarse fotografías para poder postearlas en la red.
Este es el caso de Gabbie de Illinois, EEUU. A sus trece años recibió por parte de su madre Jackie Fedro el objeto que ella más había deseado en su vida. Su propio y avanzado teléfono celular. Su alegría llenó la casa, y tras abrazos y besos por parte de ella hacia sus padres corrió a su habitación para contarles a todos sus amigos la noticia.

7a2553802e622717723053def109bb98

Una noche, su madre se encontraba al teléfono hablando con una amiga cuando un sonido interrumpió la llamada, en el piso de arriba los gritos desgarradores de Gabbie resonaban alarmantemente por lo que su madre soltando el teléfono decide correr al encuentro de su hija.
Gabbie bajaba por las escaleras llorando mientras con una mano apretaba su cuello, el dolor se asomaba por el rostro de la niña, la cual descubrió su cuello dejando al descubierto algo horrible, su madre no podía creer lo que veía.

Gabbie tenía unas terribles quemaduras alrededor de todo su cuello. Lo que había ocurrido es que la niña se encontraba en una llamada con su mejor amiga, cuando su teléfono dio la alerta de batería baja ella decidió conectar el teléfono para no interrumpir la llamada. En el momento en que el cable del cargador hizo contacto con la cadena que ella tenía en su cuello hizo cortocircuito. Las secuelas de esto fueron unas horribles quemaduras de segundo grado, inmediatamente Jackie decidió publicar las fotografías del cuello de su hija para evitar que a otras personas les ocurriera algo igual.
Gabbie llevara esas marcas el resto de su vida, pero desea que otras personas tengan sumo cuidado con sus teléfonos móviles, sobre todo si están conectados a la electricidad.